(Tiziano, 7 años)
Como muchos otros mamíferos, a las personas nos gustan las cosas dulces. Nuestras bocas están preparadas para mandarle una señal a nuestro cerebro cuando comemos algo dulce que nos hace sentir bien. Esto viene de épocas en las que conseguir algo dulce para comer era muy difícil, y como las cosas dulces suelen ser nutritivas (como una fruta madura) evolucionamos para preferirlas.
Cuando somos chiquitos nos gustan las cosas dulces porque tenemos que crecer y nuestro cuerpo necesita muchos nutrientes, que son lo que hace que podamos funcionar. Cuando crecemos nos empiezan a gustar otras cosas además de lo dulce. Por eso los grandes a veces comen aceitunas y cosas así.
Comer cosas dulces al final de la comida no tiene una buena explicación sino que tiene más que ver con las costumbres: en algunas partes del mundo el postre ni siquiera es dulce. Una teoría es que el postre al final es una especie de premio por haber comido todo lo anterior. Lo más loco es que cuando sos grande a veces te dan ganas de comer brócoli o ensalada de zanahoria aunque no haya postre.

Las preguntas que surgen en la infancia suelen causar perplejidad. Por lo general o bien no sabemos la respuesta o bien la que recordamos está a medias y difícilmente alcanza para saciar esa curiosidad.
Este es un atolondrado intento por responder algunas de esas grandes preguntas.
Referencias
- https://davidson.weizmann.ac.il/en/online/askexpert/why-do-we-eat-dessert-end-meal
- https://www.businessinsider.com/why-we-eat-dessert-last-2016-11
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Lo que leíste es un fragmento del correo enviado el 22 de marzo de 2020.
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