
Ahora que todos tienen su newsletter, no quería quedarme afuera.
Hace algunas semanas decidí incursionar en el formato de correo semanal como experimento de comunicación. En el primer mensaje — copiado más abajo — comentaba algunas de las motivaciones. La principal de ellas, habiendo pasado algunas semanas, creo que se sostiene: tiene algo de íntimo, algo del trato personal, que creo que no se logra en redes sociales (o un blog).
Sin ir más lejos, al responder los correos que envío cada domingo los comentarios me llegan directamente y abren conversaciones. Mis ocurrencias despiertan apreciaciones en los demás que no podría haber anticipado y antes de darme cuenta estamos metidos en diálogos íntimos sobre cómo funcionan las cosas; o mejor dicho, cómo vivimos la forma en que funcionan las cosas.

Journalist: “Don’t you think it’s “weird” that so many people know so much about your personal life?”
Pete Holmes: “No, what’s weird is that I don’t think it’s weird. It’s very liberating. I think a lot of pain in people’s lives comes from not being open and honest about what they really think, what they really feel, what they like, what they don’t like.”
Esto es un experimento. Y si estás leyendo es porque decidiste ser parte de él. Por eso, gracias. No, de verdad.
Hace algunos días, pensando en cómo abrir este newsletter, encontré el comentario de Pete Holmes que está más arriba. Y aún decidiendo sobre qué trataría este experimento, un poco me pegó en el medio de la cara. ¿Qué tal si además de comentar mis tan intelectuales opiniones sobre cosas requete importantes intento escribir un poco más sobre lo que pienso, lo que siento, lo que me gusta y lo que no?
Esa inquietud es la que inaugura este experimento de comunicación. Desde hace un tiempo que pensaba en escribir sobre algo más que asuntos académicos. O, mejor dicho, pensaba en escribir sobre los mismos asuntos de siempre, pero atravesándolos por el tipo de reflexiones que dejan ver a la persona que escribe.
No tengo idea de lo que esperabas que fuera este newsletter, pero si con lo que dije hasta ahora perdiste el interés y ya ni siquiera querés terminar de leer este correo, podés quitar tu mail de la lista. No te preocupes, si nos cruzamos en la fila del supermercado vamos a poder saludarnos como si nada. Prometo no hacer como que no nos conocemos. Aunque si no nos conocemos probablemente haga como que no nos conocemos, pero no va a ser porque te borraste de la lista, eso seguro.
La salida laboral de la carrera de filosofía es básicamente como investigador, docente, o taxista.
En mi caso, al no dedicarme a ninguna de esas tres cosas, y ante la dificultad de explicar a qué me dedico, hace algunos años me propuse plasmar en una sola oración lo que hago. Así llegué a mi quizás agotada fórmula: me dedico a entender cómo funcionan las cosas. Un tiempo después, en algún evento, alguien al presentarme explicó que yo era un entendedor de cómo funcionan las cosas. Pero esa persona no entendió el chiste. El sentido era prácticamente el contrario: toda la vida me costó horrores entender lo que sucedía a mi alrededor.
Por eso ahora, a través de este newsletter, quiero abrir el proceso y ver qué pasa cuando cuento de mis aventuras y desventuras en el intento de darle sentido al mundo a mi alrededor. Seguramente no pueda evitar explicar cómo funciona tal o cual cosa –después de todo a eso me dedico– pero tampoco quiero definir en un primer mensaje todo el futuro del experimento. Esta vez quiero dejarme llevar un poco, e ir descubriendo posibilidades sobre la marcha.
Austin Kleon, cuyo newsletter recomiendo casi tanto como el de Axel, la semana pasada comentaba acerca de a quién deberíamos preocuparnos por impresionar, y el consejo quedó resonándome.

Por todo esto, así es como funciona este newsletter: es un ejercicio de comunicación liberador, que documenta el intento por entender cómo funcionan las cosas, mientras encuentro a quién le estoy escribiendo (hoy, al menos, a vos).
Hasta la semana que viene,
Valentín

Cómo funcionan las cosas es un proyecto sostenido por las personas que leen. Si querés sumarte a que el proyecto crezca, podés hacerlo por acá.

Lo que leíste es solo la mitad del correo enviado el 16 de abril de 2017.
Si querés recibir «Cómo funcionan las cosas» todos los domingos, podés suscribirte acá. Además, podés seguirme en Instagram, Facebook o Twitter.

