(Emiliana, 5 años)
Las vacunas son sustancias que nos inmunizan, es decir, que nos protegen de enfermedades.
A diferencia de los remedios que nos dan cuando nos enfermamos, las vacunas sirven para que no nos enfermemos en primer lugar. Por eso es que son tan pero tan importantes: hay enfermedades para las cuales no tenemos una cura y tenemos que hacer todo lo que podamos para evitarlas. La mayoría de las vacunas nos las dan con un pinchacito en el brazo, y algunas en la cola, pero también hay algunas que se toman.
Las vacunas funcionan mostrándole a nuestro cuerpo qué cosas le pueden hacer mal. Y lo que hacen es “engañar” a nuestro cuerpo como si se hubiera enfermado para que se pueda preparar, mostrándole cómo son las bacterias o los virus que nos hacen mal pero sin enfermarnos de verdad. Después de esto nuestro cuerpo recuerda cómo reconocerlos y si aparecen los puede atacar. Y aunque algunas vacunas no evitan del todo que nos enfermemos, siempre nos preparan mejor para lo que pueda venir.
Pero es muy importante que nos vacunemos no solo para cuidar nuestro cuerpo sino también para cuidar a los demás. Cuantas más personas estén vacunadas menos pueden las enfermedades contagiarse. Y esto es importante porque no todos pueden vacunarse. Por ejemplo los bebés muy chiquitos y algunas personas con algunas enfermedades. Entonces cuando nos vacunamos estamos ayudando a que las enfermedades nunca les lleguen.
Hay algunas personas que dicen que las vacunas nos hacen mal, pero esas personas están muy equivocadas. Tan equivocadas que es muy fácil mostrar que dicen mentiras: algunas de las enfermedades que cuando nuestros abuelos eran chicos hicieron que sus compañeritos de colegio se murieran o quedaran con alguna discapacidad por enfermedades que hoy ya casi no existen.
A nadie le gusta que le pinchen el brazo (¡o la cola!) pero es tan pero tan bueno lo que estamos haciendo por nosotros y por las personas que queremos que vale la pena.
Las preguntas que surgen en la infancia suelen causar perplejidad. Por lo general o bien no sabemos la respuesta o bien la que recordamos está a medias y difícilmente alcanza para saciar esa curiosidad.
Este es un atolondrado intento por responder algunas de esas grandes preguntas.
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Lo que leíste es un fragmento del correo enviado el 26 de julio de 2020.
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