¿Por qué no podemos vivir más de 100 años?

(Tiziano, 7 años)

Es cierto que si comemos verduras, hacemos ejercicio y descansamos bien es más probable que vivamos mucho tiempo.

Pero aunque hagamos todo eso, es muy poco probable vivir mucho más de 100 años.

Hasta donde sabemos la persona que festejó más cumpleaños fue Jeanne Louise Calment, una señora que vivió toda su vida en un pueblito en Francia y falleció a los 122 años. Pero por lo general las personas casi nunca viven más de 115 años.

Aunque con mucho trabajo logramos inventar mejores formas de bañarnos, remedios como antibióticos y vacunas, entre otras cosas, lo que encontramos es que puede que haya un límite. No sabemos exactamente por qué, pero una teoría es que a medida que nos ponemos viejitos nuestro ADN, esa receta guardada en nuestras células, se va gastando y el cuerpo empieza a funcionar mal.

Nuestro ADN está formado por 23 pares de unas especies de “cordones”, los cromosomas, y en ellos se guardan las instrucciones que sirvieron tanto para hacernos cuando todavía estábamos en la panza de mamá, como también para seguir funcionando durante toda nuestra vida. Y al final de estos “cordones” hay unas puntitas que se llaman telómeros que se van gastando con el tiempo.

Una de las formas en que nuestro cuerpo puede saber qué tan viejas son sus células es fijarse cuánto se gastaron los telómeros de sus cromosomas, estas puntitas de los cordones. Pero aunque en algún momento se pensó que si se evitaba que los telómeros se gastaran podríamos dejar de envejecer, resultó ser bastante complicado y no encontramos ningún truco para evitarlo.

Lo que te puedo contar es que muchas personas que pensaron mucho acerca de volverse viejitos coinciden en que lo más importante no es si llegamos o no a los 100 años sino qué tan bien la hayamos pasado en el camino. Tratá de no enojarte mucho, de comer bien y de pensar todos los días en al menos una cosa que te guste de tu vida, y para cuando te des cuenta vas a haber soplado un montón de velitas sin que te importe cuántas son.


Las preguntas que surgen en la infancia suelen causar perplejidad. Por lo general o bien no sabemos la respuesta o bien la que recordamos está a medias y difícilmente alcanza para saciar esa curiosidad.
Este es un atolondrado intento por responder algunas de esas grandes preguntas.


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Lo que leíste es un fragmento del correo enviado el 26 de julio de 2020. 
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