(Sofi, 12 años)
Se dice que los elefantes nunca se olvidan porque realmente tienen una memoria extraordinaria.
Lo más probable es que su memoria haya evolucionado como un elemento clave para su supervivencia. Cada manada de elefantes tiene una estructura matriarcal con una elefante mayor a cargo. Cuando los elefantes machos alcanzan su madurez sexual — generalmente a sus 14 años de edad — abandonan la manada para deambular en soledad o formar grupos con otros machos.
Una prueba de la capacidad de su memoria está en que cuando se cruzan con un elefante desconocido, las matriarcas toman una posición defensiva porque estos podrían suponer una amenaza para la manada. En algunos estudios incluso encontraron que podían recordar el olor del pis de hasta treinta elefantes.
Pero lo más curioso es que pueden recordar muy bien incluso a otros elefantes con quienes apenas compartieron unos meses y no toda su vida. Hay casos de elefantes que habían convivido un par de meses en un circo y luego de 22 años sin verse se reconocieron y festejaron olfateándose y sacudiendo las orejas de alegría.
Las matriarcas también recuerdan dónde pueden encontrar agua y son capaces de orientar durante años a través de enormes distancias a sus manadas para sobrevivir. Con sus enormes cerebros cuantos más años tienen más información guardan. Por eso cuando los cazadores matan a un elefante más viejito con él se muere la memoria colectiva, dejando a la manada en desventaja y poniendo en peligro a la especie.

Las preguntas que surgen en la infancia suelen causar perplejidad. Por lo general o bien no sabemos la respuesta o bien la que recordamos está a medias y difícilmente alcanza para saciar esa curiosidad.
Este es un atolondrado intento por responder algunas de esas grandes preguntas.
Referencias
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Lo que leíste es un fragmento del correo enviado el 9 de febrero de 2020.
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