(Amélie, 3 años)
Sí, todos nos vamos a morir, y por eso tenemos mucha suerte.
Hay una persona que admiro mucho que dijo esas mismas palabras alguna vez. Lo que quería decir en realidad es que la mayoría de las personas no morirá nunca, porque no van a nacer.
En mi lugar, y en el tuyo, podrían haber estado muchísimas otras personas — más que todas las que podríamos alguna vez contar con los dedos de las manos y de los pies de todas las personas que conocemos, y más que todos los granos de arena del desierto más grande — pero ninguna de ellas va a nacer.
Sabemos esto porque las personas estamos hechas de una manera en que se combinan otras personas, generalmente papá y mamá, y sabemos que las personas que existieron son muchas menos que las que podrían haber existido.
Haber nacido, y hacernos preguntas como la tuya, no es poca cosa. Algún día si todo sale bien, morir luego de haber tenido una buena vida es un premio en el que la mayoría de las personas no suele pensar muy seguido.
Porque aunque todos vamos a morir, sólo significa que pudimos vivir, y eso ya es un montón.
Las preguntas que surgen en la infancia suelen causar perplejidad. Por lo general o bien no sabemos la respuesta o bien la que recordamos está a medias y difícilmente alcanza para saciar esa curiosidad.
Este es un atolondrado intento por responder algunas de esas grandes preguntas.

