
Querida persona que lee,
Espero que estas palabras te encuentren en algún lindo planeta.
A mitad de 2023 de manera espontánea entre las discusiones en el foro del Club de la curiosidad (foro.curiosidad.club), ese que hace posibles las aventuras de Cómo funcionan las cosas, mi newsletter semanal gratuito, surgió la idea de organizar encuentros de lectura acerca de distintos libros que nos convocaran, tanto porque nunca los leímos y llaman nuestra atención como por el interés de volver a visitarlos luego de una prolongada temporada.
Mientras escribo estas palabras ya pasó más de un año desde nuestro primer encuentro y desde entonces hemos leído más de una decena de libros de ficción, de no-ficción y de todo lo que pudiéramos encontrar en el medio.
En estos encuentros, que cuesta describir de otro modo más que amorosos y propios de “personas que leen”, se destilaron infinidad de opiniones, de inquietudes, de observaciones, de comentarios y de argumentos que fueron presentados ante un reducido pero atento grupo. Son más de cien las horas que podríamos sumar de dichos encuentros, y muchas más si considerásemos los momentos en que leímos en nuestra intimidad o, en mi caso, que pasé preparando diapositivas y comentarios para avivar la discusión, incluso si muchas veces no fue necesario.
El sentido de camaradería y curiosidad intelectual que surgió en el grupo, me puedo jactar, fue tal que desde entonces hemos leído tantos otros libros. En octubre de 2023, por ejemplo, continuamos con la Antología de la literatura fantástica (1940) de Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares. La selección surgió con espontaneidad: de nuestro debate acerca de la apuesta de Borges por Bradbury, al proponer su traducción al castellano, se desprendió la curiosidad por sus inclinaciones literarias en aquellos años. Apenas un par de semanas después de leer Crónicas marcianas ya estábamos encarando el nuevo desafío.
La selección de libros la coordinamos mes a mes a través del foro de discusión en el que pueden participar las personas del Club de la curiosidad (ubicado en foro.curiosidad.club). Allí cada persona es libre de sugerir cuántos libros desee y luego de una votación ese se lee. Por supuesto, te extiendo la invitación a sugerir libros y sumarte a nuestros encuentros.
La dinámica viva y participativa de nuestros encuentros, en los que pudimos compartir nuestras interpretaciones y perspectivas, construyendo sobre los comentarios de los demás, nos permitió ir más allá de los resúmenes de la trama para examinar el estilo de escritura de Bradbury y explorar los significados incrustados en el texto. Nos la pasamos destacando y elogiando su uso de detalles sensoriales, el lenguaje evocador y su maestría en las metáforas, especialmente en relación con el sonido.
Nuestras conversaciones, también, se extendieron más allá del texto mismo, y nos permitieron conectar los temas y eventos de las historias con contextos históricos, sociales y políticos más amplios. El mejor ejemplo, repetido hasta el hartazgo, es el del paralelismo entre la colonización humana de Marte y los casos históricos de colonialismo en la Tierra. Este tema generó debates sobre la apropiación cultural, la imposición de identidades y las complejidades de la moralidad al encontrarse con el ‘otro’. También nos quedamos con la fascinación bradburyana por la nostalgia y la tendencia humana a idealizar el pasado, y el libro fue una gran excusa para discutir las implicaciones éticas del avance tecnológico descontrolado y el impacto de la tecnología en general.
Por momentos, también, exploramos la naturaleza de la realidad y los límites de la percepción humana, con referencias a conceptos filosóficos (algo trillados) como la caverna de Platón y las discusiones propuestas por Descartes.
Un año después de estos encuentros, y armado con una serie de herramientas, me propuse transcribir cada uno de estos encuentros y luego de ellos tomar los puntos que pudimos presentar y discutir con el propósito de acompañar a quien decida leer también estos libros. No necesariamente porque somos brillantes, intelectuales y de una tremenda sofisticación sino porque si no me equivoco cada persona que pasó por nuestros encuentros algo se pudo llevar. Y como la sincronía de un encuentro, virtual o presencial, puede dejar afuera a muchas personas que leen, mi deseo es que los comentarios que siguen puedan acompañarte en tu lectura.
Nada de misterio tiene que el único modo de encarar algo así —considerando la cantidad de ceros que tiene el número de horas de discusión registradas y el número de páginas que estas abordan— es con ayuda de herramientas con cierto grado de automatización.
Si bien jamás me permitiría compartirte nada que no hubiera pasado por una atenta lectura de mi parte, es posible que algo se me escape. Si encontraras cualquier error no dejes de avisarme.
También, si fuera de tu interés, siendo parte del Club de la curiosidad podés acceder a las grabaciones completas de nuestros encuentros: cada una de estas conversaciones está disponible en video para quien no pudo conectarse, para quien prefiere ponerlas de fondo mientras hace otra cosa, para quien se sumó luego, para quien las quiera ver y escuchar. Eso sí: no son públicas, por obvios motivos de privacidad. Solo están disponibles para la maravillosa comunidad del Club de la curiosidad. Sin haberlo planificado, fueron estas grabaciones las que hicieron posible redactar este acompañamiento para tu lectura.
Una de las condiciones para poder abordar esta tarea, dada mi propia capacidad pero también la de las herramientas que utilicé, es la pérdida de autoría de los comentarios. Aunque esto me apena, también derivó en algo interesante: el resultado de nuestros encuentros, convertido en el formato que ahora estás leyendo, es el de una suerte de mente colectiva, una colmena intelectual de personas que leen. Espero que el resultado te resulte tan entusiasmante como a mí.
Lo que sigue es, entonces, un intento por resumir cuatro encuentros realizados durante los domingos de septiembre de 2023, mientras en Argentina arrancaba el día y en Torino el sol picaba a medida que el otoño se convertía en invierno y el día en tarde.
No tengo certeza de si así debería ser una “guía de lectura” pero estimo que algo de su espíritu logra capturar. Más bien, la intención es la de acompañarte en tu lectura con sugerencias de cosas a tener presentes, así como la de capturar lo que surgió en nuestro primer experimento de lectura colectiva. Espero que las caprichosas citas, tanto del libro como de nuestras intervenciones capturen nuestro cariño por estas historias y el compromiso que sin mucho esfuerzo nos provocaron.
Sin más, ojalá disfrutes de este primer experimento.
Valentín
Diciembre 2024

